"Making Vieques larger"
Vieques Struggle: A Digital Video Archive

Juan Carlos Rodríguez

La cuestión es que, a todo esto, Villa Borinquen empezó el rescate… El lema era “Haciendo a Vieques más grande”. Estaba Manuel Silva, estaba Antonio Figueroa y estaba Carmelo Félix Matta. Que eran los tres… Ellos le llamaban “los tres cheches del momento”, que eran los que halaban las personas. Entonces, hubo como un medio celo entre nosotros, porque a Carmelo lo seguían más, pero era que ellos no sabían, muchas personas no sabían, que era que ya desde el ‘63... Ellos empiezan en el ‘76, nosotros empezamos en el ‘65. ¿Sabes? Que ya llevábamos años colocando la gente en partes de los Bravos de Boston y en Pueblo Nuevo. ¿Qué pasa? Que cuando venimos para acá,

Carmelo quería buscar un sitio lo más alto posible y lo más retirado. Y como no había carreteras, y era bien difícil llegar hasta acá, hasta el monte, pues las más personas, se quedaron más en el llano, que subir para acá. Y él, cuando yo llegué del hospital… A mí me hospitalizaron una semana antes de dar a luz en el ‘76, porque tenía el corazón recrecido y me dijeron que podía haber peligro, y tenía anemia, yo no comía mucho. ¡Siempre he sido así, flaquita! Siempre he pesado, desde que tengo 16 años, 105, y entonces con la barriguita un chinchín más, y cuando salía de la barriga, otra vez 105. Mido 4’10” y pesé 105 toda mi vida, desde que tengo 16 años. Ahora estoy un poquito más flaquita, porque es que los nietos, y los problemas del monte, pero voy a volver otra vez a subir a mis 105. Entonces, ¿qué sucede? Que en todo esto, cuando Carmelo, yo lo eché de menos, ¡no me iba a visitar al hospital! Yo di a luz en Fajardo, me hospitalizaron una semana antes, y cuando salgo del hospital me sentí triste. Yo dije “Carajo, yo una semana, doy a luz, me toca el día de regresar a casa, ¡y mi esposo no vino! ¿Qué estará pasando?” Cuando llego aquí a Vieques, en la lancha, vengo con mi bebé, y cuando me bajo, está Carmelo bien sonriente “¡María, te tengo una sorpresa, amor! Te tengo una sorpresa, ven acá”. Y me abraza, y qué se yo. Cuando entonces, pues, me dice “Te voy a llevar”, y cuando me lleva al Jeep, yo me quedo así. La primera sorpresa mía fue que el Jeep tenía toda la capota rota, como desgarrada. Y yo dije “Carmelo, nosotros pagamos $400.00 pesos por esa capota de ese Jeep, era nueva cuando yo me fui a dar a luz. ¿Qué pasó” Me dice “Olvídate, ¡eso no vale nada con lo que yo te voy a presentar!” Entonces, empezamos a subir para acá arriba, subió para acá arriba, entonces me dijo “Volví y regresé. Encontré otra vez el sitio donde nosotros estuvimos en el ‘72. Y encontré unas tablas, encontré unas cosas, que era donde nosotros estuvimos. Y vamos para allí, y allí te hice una casita”. Y cuando me trajo aquí, me había hecho una casita. Por eso es que esa semana no me había ido a ver, estuvo aprovechando para darme esa sorpresa. Y me puse bien mala, pues yo acabando de dar a luz, y el Jeep brincando. Y entonces, se tenía que parar en el camino, cortar una vara, para que pudiera seguir, fue bien d’esto... Pero entonces, en el ‘78, después del ‘76, tuvimos problemas con los ganaderos, con la Marina, con el Alcalde, porque ellos decían que esto ellos lo tenían alquilado a la Marina, para pastar su ganado. Entonces nosotros “No, no, es que ellos no le pueden alquilar a ustedes… Es solamente X cantidad”. Por el d’esto de la ley de Puerto Rico, de la ley del Estado Libre Asociado, hay X cantidad de cuerdas que pueden alquilar, no tantas. Y, bueno, de eso el que sabe es Carmelo, que es el que sabe de leyes y todo esto. Pero entonces, pues, tuvimos esas controversias desde el ‘76 hasta el ‘78. Le da un infarto a Carmelo en la misma corte, que le dice el juez “Tiene que salirse de ahí”. Y él le dijo “Bueno, yo me salgo”, y el juez “Que lo voy a meter preso”, dijo “Métame preso, pero mi familita se va a quedar allí. Cuando yo salga de la cárcel, regreso a mis hijos”. Y era aquí